jueves, 9 de diciembre de 2010

Cosa de grandes


Hay alguna arruga que se me nota desde el google earth, estoy a un ratito de los cuarenta, casi llegando al cuarto hijo, y mejor no sigo. Se supone que soy una adulta, y que los adultos son capaces de preveer (casi) todas las consecuencias de sus actos, por experiencia, por reflexión previas. Pero no, resulta que todavía me dejo llevar por impulsos y fantasías no muy distintas de cuando tenía 13 años. Y por ahí me cruzo con adultos bien adultos que ya miraron hasta allá lejos y volvieron, pensaron y sopesaron y concluyeron lo que vale la pena y lo que no.
Y yo, acá como una pavota recién caigo, claro, tenés razón, tenés toda la razón. Si este fuera otro bló te lo explicaría mejor, pero lo dejamos acá.

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