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viernes, 7 de febrero de 2014

lo que quedó en la mesita de luz


De la pila de libros del año pasado, 

Felicidad Clandestina, un reencuentro felíz con Clarice Lispector. Si la aman, el amor no termina

Una muchacha muy bella, de Julián López, me hizo llorar. Hermosa, tristísima

La virgen cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara, tengo que decirlo, no me gustó, es más, lo detesté

El país de las mujeres, de Gioconda Belli. De verdad no lo comenté? me avecino a la senilidad. No me desilusionó.


Descubrimiento:  Alice Munro, no sabía quién era, y como siempre que sale el Nobel, yo voy detrás para ver por qué le dieron el premio
-Demasiada felicidad
-La vida de las mujeres
-Mi vida querida

mi último enamoramiento, cuentos con una sensibilidad muy especial y sobre todo la sorpresa de ver lo eternos, lo repetidos que son los sentimientos y la vida de las mujeres, que siempre nos creemos las únicas, las primeras en vivir la vida

Después, a pesar de que es un best seller
Joyce Carol Oates: Mujer de barro. Interesante pero sobre todo, tiene sustancia literaria, te podés quedar pensando en sus párrafos un buen rato, no es un guión digerido

Para guiones digeridos pero super recomendado:
La catedral del mar, fue mi libro perfecto para la playa (Idelfonso Falcones). Para mantener calentito el amor por Barcelona

Me cayó sin querer en las manos (se lo compró mi hijo Guille y luego del primer párrafo lo largó, lo agarré yo y no lo pude soltar): 
-Un mundo felíz de Aldous Huxley. 
Fueron un par de días de iluminación pura, me encanta cuando alcanzo un clásico de la literatura y caigo enamorada. Es increíblemente acertado. Porrrdió

Y ahora estoy en una vorágine literaria, la ensalada absoluta, estoy leyendo a la vez

-Paris (Mario Levrero). Ya leí La ciudad, de la trilogía involuntaria, y sigo el camino. Me imagino cuánto puede haber sorprendido en su momento. No me estoy enamorando pero puedo reverenciarlo sinceramente

-Katherine Mansfield, Diario: ser una escritora, querer ser una escritora, tener las palabras de ella en la punta del lápiz. Divina

-Malena es un nombre de tango (Almudena Grandes). Se acuerdan de mi foto cholula en el MALBA? bueno, tengo algunas cosas que podría decir, pero aún así daría una pierna por escribir un libro como este. Esta chica Malena es como la tía cojonuda que folla como nadie y se liberó de los prejuicios de las monjas mientas sus amigas eran unas reprimidas, recuerdo de lejos la peli de su libro Las edades de Lulú. Lo estoy leyendo porque lo bajé de scribd. los e book a mano son una perdición

y hablando de scribd, me encontré con una parte de la biografía de Doris Lessing, yo pensé que El cuaderno Dorado ya era su biografía, pero el tono de este libro parece aún más sincero que ese: Walking in the shade

Lo loco es estar leyendo dos biografías de mujeres que vivieron con unos treinta o cuarenta años de diferencia, dos que luchaban por ser escritoras, por tener plata, espacio, energía para escribir, ser publicadas… todo muy similar, otra vez, el loop eterno de los problemas de las mujeres. mucha empatía

bueno, y dicho todo esto, me voy a seguir leyendo!!




jueves, 16 de agosto de 2012

Otro de Lispector: cerca del corazón salvaje

Me lo encontré de casualidad, en la mesa de la Eterna Cadencia. Amé Lazos de familia, Felicidad clandestina y El libro del placer, al único que no le he entrado es al de la cucaracha (la pasión según GH).   Lo estoy leyendo de a poquitititito, en estado sonámbulo, antes de dormir. Recomendadísimo. Y las fotos de Clarice, son iguales a las de mi abuela en los años ´60 y ´70s (mi abuela paterna era la ¨moderna¨).


jueves, 13 de enero de 2011

Ok, cambiemos de tema por un rato




Mis libros de vacaciones:
empecé con Abril Rojo de Santiago Roncagliolo. Me gustó, y puedo ver que para ganar un premio literario se necesitan los siguientes ingredientes: misterio, conflicto políticamente correcto, amor (ahí misturado, tampoco es el tema principal), algo de sexo. No digo que sea la única receta, pero parece que funciona.

Y como no terminé internada en el Ota, hoy arranqué con Clarice Lispector, ¨lazos de familia¨, abajo de la mini palmera del jardín (que ya no está tan mini), tirada en la reposera, entre chapuzón y chapuzón.
Un placer total .