Guille se quedó a dormir en casa de un amiguito anoche, vino hoy a mediodía, y ahora está en casa de otro, en un piyama party. Tiene 10 años. No quiere estar con nosotros. Clama por sus amigos todo el tiempo como un teenager, pero todavía ganamos la lucha. Todavía no lo podemos soltar, no way.
Hoy sabado de tarde, entre programa y programa, nos llevamos a los cuatro niños a cortar el pelo. Guille iba sufriendo, llorando, amenazando, que no quería cortarse el pelo. Está bastante peludo, es lindo, tiene un aire de Justin Bieber que no sé si me alegra o me asusta. El peluquero le cortó lo mínimo imprescindible. De todas maneras no le gustó. Después volvimos a casa: como siempre que puede, se sumergió en el sofá frente a la tele. Una imagen que me desespera. Está en un mundo ajeno, allá en su cabeza. Ante cualquier provocación mínima arma unos escándalos monumentales con los hermanos. Es el hijo problema, más que Andrés y su sindrome de Down, al menos por momentos. Guille está en el medio de todo. no es el mayor, no es el chiquito, no es el que tiene problemas, no es el más tierno. Es de quien esperamos más, el hijo que vino a colmar mis expectativas doblemente cuando nació. Grandote, sano, divino, el segundo hijo. Nos dicen que tenemos que esperar que se le pase el enojo, que tenemos que marcar límites. Nada de eso es fácil, ni siquiera sé cómo es posible conseguirlo. Lo veo de espaldas, con su cuerpazo que parece de doce, y pienso que uno tiene hijos para que crezcan y se alejen. Es lo que van a hacer. De pronto miro hacia el living y veo una espalda conocida. Ese que está allá es mi hijo.
Mostrando entradas con la etiqueta niños que crecen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niños que crecen. Mostrar todas las entradas
sábado, 25 de agosto de 2012
Aaam y fsfsfsfsffs
Mateo tiene un año y siete meses, pero ya tiene todo su diccionario completo. Además de mamá-papá-aba (agua)-hola-tau y caca, su favorita por la gracia que le hace a los hermanos, cuando tiene hambre te agarra del dedo índice y te lleva a la heladera y hace: fsfsffsfs así como chupando una pajita, y eso quiere decir
-quiero yogur
Y si no, va a la despensa y señala para arriba donde están los paquetes de cereales, y empieza, aaam, am.
Pero si te equivocás y agarrás la caja de los honey nuts, se enoja y vuelve a repetir, aaam ammm!!, como diciendo,
-no! ese no, el otro! no ves? quiero el del conejo!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

