martes, 30 de agosto de 2016

multitasking mental

Llevo tres horas sentada frente a la computadora. En teoría estoy resolviendo varios problemas a la vez pero en la práctica no he pasado de googlear, llamar por teléfono sin que me atiendan o que me respondan negativas. La actividad frenética siempre está en mi cabeza. Y me estoy enfrentando a un cierto congelamiento. Me quedo paralizada, congelada sin poder actuar mientras pienso lo que debería hacer, que son demasiadas cosas, en demasiados ámbitos. La conclusión de los abuelos, el que mucho abarca poco aprieta. No avanzo.

Trato de buscar opciones de trabajo entre linkedin y mi memoria de contactos. Me encuentro a una de mis tantas enemistades como manager de una empresa a la que mandé un cv este año. Veo que es un lugar al que no voy a volver a contactar. Mis búsquedas de trabajo son poco serias y muy imaginativas. Pero hoy no voy a entrar en detalles. Acabo de leer cómo definen a la biotecnología en dos párrafos en la UADE y pienso cómo yo dudaba tanto de si era o no para mí tal o cual carrera, y a cuántos nabos convencen ahora con dos párrafos, dos tuits, y ya está, encontraron su camino en la vida. Mientras tanto yo me sigo comiendo los dedos y no puedo parar.
Tampoco puedo parar de culparme por no haber llegado a ser phD o posdoc o investigadora o docente universitaria. No tengo paz. Pero mi ego me recuerda que soy MSc. Y después no le alcanza.

martes, 16 de agosto de 2016

cómo hacer para no repetirse

Quise dejar el resto de la historia del viaje para contar en algún momento especial pero se me pasó el tiempo, todo lo que hice fue una ráfaga de tuits donde transcribí las ideas que fui teniendo en el viaje y que logré escribir en un cuaderno unas horas o días más tarde. No es fácil pasar un mes, 24/ 7 con toda la familia. Mi motor para escribir es la soledad, el aislamiento aunque sea por un rato, pero sabiendo que es de verdad. Si hay excusas alrededor se me hace difícil, parece inminente la interrupción. 
Pasé un mes sin twitter y sin facebook y fue muy saludable. Pero retomé el vicio al volver. Yo soy mi principal interrupción para escribir, ya no puedo pasar más de unos minutos sin ir a chequear los updates. Es la escapatoria de mi ansiedad de siempre. Ahora estoy tratando de cumplir mi meta 2016, tengo que terminar el año con un libro autopublicado, o un trabajo, o los dos, o lo que llegue primero. Siempre tan coherente mi pensamiento, no aprendo más

sábado, 6 de agosto de 2016

Razones por las que no estamos muertos hoy

 15 de julio, en Niza, al otro día del atentado

Me tomé unas vacaciones offline muy recomendables

Razones por las que no estamos muertos hoy. Pasamos tanto calor una semana en barquito en el Canal du Midi, que le compré musculosas a los chiquitos al pasar por Carcassone, hace una semana. Pero no tuve tiempo de lavarlas hasta llegar a Niza, donde el apartamento de airbnb tenía lavadora. Y no las encontré  hasta ayer. Les puse musculosa el día nublado y fresco. Seguimos saliendo tarde y llegando tarde a todos los pueblos, a las boulangeries, cocinas de restaurantes y también a las tiendas. Volvimos tarde de Cannes justo para ver los fuegos, antes cenamos y yo encontré abrigo para mí y para Andrés,  pero recorrí las tiendas de turistas desde la peatonal a la rambla (la promenade des anglais) sin encontrar una campera talle 8 o 10. 
Yo quería caminar justo hasta el hotel Negresco, el de la cúpula, pero mi marido me dijo, paremos acá, una cuadra menos para volver.
Cuando terminó el espectáculo corría ese viento frío de la noche en el mar y había miles de personas, tantas que asustaba la masa.  Mi hijo de 8 me había preguntado a la tarde, mamá, puede haber un atentado acá? yo le dije, todo es posible.

Empezamos a caminar rápido, por la mano del mar, justo por la que vendría el camión unos minutos después. Yo me cambié de mano y luego empecé a caminar hacia adentro del pueblo. Mi marido me dijo, qué hacés, le dije, vámonos de acá, hace frío. 
Pasamos al lado de dos bicitaxis. Los nenes los miraron suplicantes pero la lógica tercermundista no daba para gastar quién sabe cuántos euros a pesar del frío y el cansancio. Las bicitaxis estaban enfilando justo hacia el camión. 

 por facebook y whatsapp fui escribiendo en las horas siguientes
Estábamos en el camino del camión en la promenade 10 minutos antes y al terminar los fuegos subimos para adentro de la ciudad porque hacía frío. De pronto se vino de atrás una masa de gente corriendo, empezamos a correr por la plaza Massena, y al salir de ahí se nos vino otra masa de frente. Por suerte alguien abrió la puerta de un edificio y me metí ahí con lucas juli y nico. Gabriel y Marcos por otro lado. Nos ubicamos unos veinte minutos después.  Nos metimos por callecitas de la ciudad vieja rumbo al puerto. Por las calles la gente salía corriendo en estampidas más de media hora después. Llegamos bien, los chiquitos muy asustados. No vimos nada de tele por los chiquitos. Cuando corríamos no sabíamos qué pasaba. Dijeron  un tirador, 3 muertos
Yo no escuchaba nada así que me decía tiene que ser lejos, mientras miraba por dónde correr. No quería creer que estaba en medio de un atentado
Los chiquitos estaban con mucho miedo pero ayer ya mejor aunque a la noche decían tengo miedo quiero dormir con mamá otra vez( 😘😎)
Ayer nos tomamos el día tranqui),  salimos a las 4, parque, tiendas (casi nada abierto) y cine, la era del hielo 😵 así que fue quedando atrás pero si pienso en las circunstancias por las que podriamos habernos quedado ahí es muy fuerte, estábamos en el paso del camión, nos fuimos, pero si hubiera tenido abrigo para los chiquitos nos hubiera agarrado una estampida mucho peor. Justo refrescó ese día y no volvimos al apto xq veníamos de Cannes. Antes de los fuegos le compré buzo a marcos pero no encontré para los chiquitos que estaban de musculosa. Si hubieran estado abrigados seguíamos por la ramblas (promenade) hacia el puerto donde esta el apto, pero subimos por el viento, y estábamos en una plaza ancha  y no una calle estrecha, todo nos ayudó 
Cuando  nos agarró la corrida de gente Justo pasó un tranvía y Gabriel y marcos quedaron del otro lado. El tranvia se paró (en medio de la plaza masenna). Ahí empezó el lío y nosotros corríamos. De pronto se vino otra masa de gente corriendo en nueatra dirección...
Adentro del edificio me pude comunicar x SMS con Gabriel en unos minutos. Ellos estaban escondidos en unas escaleras bajando la plaza

El póster de Niza que tenía colgado en mi cuarto desde 1985 cumplió su destino anoche. Tercera vez en Niza, la última.

lunes, 20 de junio de 2016

experiencia literaria, no en el hotel Ostende, sino en un hotelucho del centro de Montevideo

querido blog, acá estoy haciéndome amiga otra vez como en las viejas épocas. Esta es una escapada rara, tenía muchos trámites que hacer en montevideo y cero ganas de parar en la casa de mis suegros y su acumulación de capas geológicas de pasado, ni en las casas de mis amigas y sus familias porque justamente, vengo sin hijos propios así que me tomo vacaciones de hijos ajenos, y bue, así terminé en un hotelito muy cerca de todos los trámites que tengo que hacer. Mi pequeña versión del retiro literario. Me traje la laptop pensando que no iba a poder escribir pero me hice un buen hueco para mi entretenimiento que es tanto menos útil que las divinas que hacen tutorials de DIY.
Pero detrás de las obligaciones hay un secreto. Estos últimos días vinieron medio pesados con mi marido. Después de diecinueve años, primeras semanas de mal humor en serio de su parte, seco y sin condimentos. Y la razón era la más vieja del mundo. Me tuve que sacar el DIU y por supuesto que yo prefiero volverme de mármol antes que exponerme a quedar embarazada otra vez. No lo resiste mi cuerpo, mi mente ni la estructura de la casa o de las cabecitas celosas de mis otros hijos. Yo no sé si en algún rincón de su mente a mi marido le hacía gracia la idea de tener un hijo más como esos que dicen lo mandó Dios. Y volví a descubrir la noticia más vieja del mundo. El sexo es la base del matrimonio, la médula espinal, la vaselina, todo.  Además de las épocas de posparto me doy cuenta de que hemos mantenido una frecuencia razonable en todos estos años, y que el delicado equilibrio familiar se ha basado en el deporte más viejo del mundo. Así que cuando había pasado un tiempo prudencial y no suicida, volvimos a hacer marchar la sex machine  y todo volvió a la normalidad, los besos y la buena onda. Pero yo me vine igual a Montevideo y lo dejé al hombre sólo el último día del feriado con la casa hecha un caos, los cuatro niños para entretener alimentar bañar y ordenar antes de volver a clases. Una pequeña proeza para todos. No es una venganza, es un descanso.

lunes, 30 de mayo de 2016

Tensión y relajación

Tensión es lo que crees que deberías ser, relajación es quien realmente eres. Estoy tratando de recordar qué es eso que estoy pensando y entendiendo todo el  tiempo, rumiando en mi cabeza como una iluminación. Estoy tan gastada de pensar lo inútil.


Sigo creyendo que debería tener un trabajo más importante, que mi neurosis desperdició los años de estudio esfuerzo y trabajo en dedicarme a llevar a mis hijos al jardín, a estar presente a todas las horas posibles y sin embargo no he podido convertirlos en deportistas ni sacarlos de la pantalla de turno. Los más chiquitos ahora son fanáticos de videos de youtubers. Estoy cada vez peor. La familia no se divierte. Recién después de varios años de vida familiar pude ver del otro lado del espejo,  atravesar el espejismo de la fantasía  para ver que en realidad es un embole estar en familia.  Veo en la actitud de mi hijo de trece años el tedio y la incomodidad de estar en familia aunque tengo todavía mis momentos de mimos con él, cuando decide dejar salir al niño que todavía tiene guardado

Se me olvida en la idealización, en lo que se supone que debería ser,  que lo pasé como el culo en todos y cada uno de los trabajos que tuve, desde la primera hora. Porque era la más chica, la más torpe, la distraída,  la tímida, la nerviosa, siempre hubo una jefa histérica, un motivo para sentirme una impostora, un terror que no podía enfrentar, una duda que me cortaba  la respiración, estoy haciendo lo correcto, cómo va a ser el futuro.

Cómo hago para convencerme de que las cosas no hubieran sido mejores de otra manera, que cada vez que hice algo distinto a esto lo pasé mal, muy mal aunque a veces me sentía realizada durante un rato. Por qué no pensar que si hubiera hecho el doctorado lo hubiera pasado muy pero muy mal y que quizás hubiera fracasado un año o dos o tres años después, que mi carácter disperso y negativo no era el más apropiado para la resistencia que se necesitaba para resistir ese proceso.  terminar La licenciatura fue el momento de la felicidad,  la época en que mi esfuerzo valió y yo creí en mí, pero cuando terminé la maestria me sentí una impostora y fracasada que tenía que pasar un mal trago. Extrapolame eso a terminar un doctorado, con la competencia y el elitismo de la investigación y de  cualquier set de colegaas que me hubiera tocado.
Si esa es mi gran duda, no queda mucho lugar para las otras dudas menores. Primer trabajo, asistente de investigación clínica, jefa hija de puta, trabajo monótono y deprimente, archivar miles de documentos, mandar cartas cambiando nombre y fecha, hacer llamados telefónicos que me resultaban intimidantes. Demoraba todo lo posible esos momentos en que tenía que pedirle a alguien que me mandara algo,  toda la cadena burocrática infernal de la industria farmacéutica.
Segundo trabajo, parecía que iba subiendo en la carrera como cualquiera pero me despidieron a los tres meses, cierto que era una suplencia y que la jefa era una histérica y putona pero el poder es el poder y no lo supe respetar jamás

Tercer trabajo no encontraba bien qué hacer, mi jefe me revisaba google y me contrató porque le parecí linda. De eso estoy segura. Igual me despidió por reducción de personal. También me deprimía ahí adentro de la oficina 1ro F con vista al pozo de luz en pleno barrio de congreso, una hermosura

Cuarto trabajo después de un año de incertidumbres. Finalmente estaba en mi lugar, pocas horas, flexibilidad horaria, home office, poco trabajo en síntesis. Tenía cosas muy interesantes y otras no.  La peor parte era la de servir el café con madalenas para la reunión mensual y el patronizing de todas las chicas más jóvenes con carrera que se compadecían de la pobre mujer esta que está en este puesto. Por eso nadie me trataba mal, excepto otra vez, una mina de mi edad pero que estaba en un puesto gerencial por casualidad pero también por perseverante. Tuvo el culo de ser la única empleada de una oficina multinacional por un par de años hasta que la trasladaron a usa porque acá no tenía nada que hacer

Penúltimo intento, trabajar con amiga hiper eficiente y exigente, manager de un laboratorio, ella la única empleada, la peor experiencia de mi vida, me tiró tan abajo la autoestima su nivel de críticas que desde entonces no tuve mucho coraje para volver a intentar seriamente tener un trabajo

El último, cayó del cielo de linkedin, traducciones en negro, con el mismo sueldo que mi limpiadora por horas. Parecía buen trabajo pero le pedí aumento y le discutí la condición de tener que traducir las gráficas que estaban en pdf

Desde entonces estoy libre. Pensé que iba a escribir más pero me pasé medio año con obreros en la casa y esa fue una gran excusa para desordenarme la vida

Con menos problemas en el mundo externo también es más difícil inventar sobre qué escribir

También estoy retirada del mercado de las fantasías amorosas aunque no piense concretar, ya no tengo ni fuerzas para imaginar. Me cae el desánimo apenas me pongo a fantasear con algún flirteo, me veo con la panza afuera, las tetas caídas y poco deseo sexual. Todo se apagó. Estoy anulada. Subsiste la llamita adentro de mi cabeza de ideas que rebotan como una vela. Afuera soy todo cocinar y manejar, buscar zapatos y voligomas, fonoaudiólogas y dentistas. Organizar horarios y hacer las compras en el supermercado.
Para contrarrestar la locura me recomendaron meditación, consciencia plena. Mindfulness. Y veo que todos los problemas se podían mover de lugar soplando. Inspirar, espirar, respirar. Aprender a sacar las ideas fijas de la cabeza. Atención plena. Necesitaba aprender esto hace veinte años, no, veinticinco años. Lo hubiera logrado? Vuelvo a la pregunta inicial, ¿otra vida hubiera sido mejor que esta?.
Pero la única vida real que tengo es esta y antes de que me ponga vieja en serio tengo que volver a vivir con alegría.  No me acuerdo dónde la puse, como tantas otras cosas que tengo perdidas en mi casa. Debe estar ahí en algún lado. A ver si la puedo encontrar.



jueves, 28 de abril de 2016

El problema es que mis hijos están haciendo algo más importante que yo ahora



Pasan los años, sigue la logística imposible, la distancia al colegio, los remises de mierda, las empleadas apenas capaces de responder, yo sigo con mis tareas asignadas pero mis hijos van creciendo, ayer se le cayó el primer diente al más chiquito, cinco años y tres meses! Y qué, yo escribiendo, bobeando, fantaseo con publicar algo. Pero mis hijos están en este momento haciendo algo más importante que yo. Es así, ellos están construyendo su futuro. Yo, sosteniendo el presente.  La ecuación no me da, yo tendría que estar haciendo algo importantísimo. Ese era todo el asunto?

martes, 22 de marzo de 2016

ya era hora de volver


Los monólogos que antes escribía en el blog, ahora transcurren sólo en mi cabeza, mientras voy manejando. No voy a volver con el tema twitter, netflix y on demand que me han sacado los huecos que antes le dedicaba a esta catarsis, pero es cierto, ahora resumo mi angustia en 140 caracteres. Creo que es una buena noticia, o no?

Mi hijo mayor cumplió quince años este fin de semana. El primer hijo, el del drama, síndrome de down y todo el caos, el que me cambió el libreto de la vida. Pasó tanto tiempo que ya fue todo, el drama, la época de tener bebes, el caos mayor, y ahora planeo bajito sobre una multitud de problemas domésticos que alguien más podría resolver si tuviera en quien delegarlos, un hada madrina o una especie de mayordomo chofer asistente social niñera estrella como aparecen en las series yankis. Y en esas cuestiones se me pasó el cuarto de hora para todo.
 Así que, aunque en mi cabeza siga haciendo planes y conjeturas de futuros posibles, la verdad es que mi futuro profesional no existe. Soy un ama de casa licenciada en bioquímica y con un master en biotecnología, una maestría incompleta en epistemología e historia de la ciencia y múltiples cursos de investigación clínica, arte y literatura. Soy un cocoliche.

martes, 1 de diciembre de 2015

El eterno dilema

Es que yo quiero trabajar para decir "tengo que trabajar", pero después no tengo tiempo para trabajar porque mi vida está llena de imponderables como albañiles, farmacias, doctores, trámites en espiral de la obra social, supermercados, mercerías, además de las rutinas con los hijos y sus múltiples actividades, y para qué voy a seguir. Al final ¿es que no quiero trabajar?

lunes, 23 de noviembre de 2015

entendiendo a mi abuela y otros títulos poco atractivos


¿Qué era lo que había entendido? cada vez estoy más tarada y eso se nota en que repito los temas de conversación, le vuelvo a hablar de la @drapignata al jefe de mi marido cuando viene a cenar seis meses después, cosas así. Entonces vivo como el del eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Bueno, ya quisiera yo, que más bien vivo estacionada en los recuerdos. y qué es lo que recuerdo por diooooo, será la cara de estar en otra parte que ponía mi abuela cuando miraba la tele sentada con mi abuelo, fuera una película, un partido de fútbol o qué sé yo. A mí me parecía que en su vida no pasaba nada, pero creo que en su cabeza pasaba todo, repetía el pasado, calculaba escenas de una vida paralela, otras vidas posibles. No es sólo mi imaginación, hay un dato muy concreto que es que su novio, EL novio que tuvo antes de mi abuelo, la siguió llamando por teléfono durante años, hasta que yo estaba en plena adolescencia, hablamos de treinta y pico de años de casados, y el tipo ahí al firme. No sé si se casó o no, pero hoy estoy segura de que mi abuela imaginaba cómo hubiera sido la vida con el otro. No sé si se acostó con alguien más, si tuvo algún amante. Yo la veía con cara de víctima del mundo y me enojaba, por qué no se rebelaba, y hacía lo que quería hacer, por qué no se separaban con mi abuelo. Claro, con sesenta y cinco años, y ni hablar de la situación económica, no era una opción.  Hoy veo los lazos invisibles e imposibles que le impedían salirse de todo eso. Yo creía que iban a estar mejor solos, pero los dos sabían que solos no podrían sobrevivir. Que era mejor el tedio compartido a la soledad plena.
A veces me agarra el tedio, como una desilusión espesa y sin salida donde ya lo mejor pasó y lo que queda está lleno de la incertidumbre del futuro, ese que antes imaginaba lleno de realizaciones y sorpresas, y hoy apenas me atrevo a esperar que no venga cargado de tragedias y dolor, que se deje de joder con imprevistos y nos deje transcurrir en paz. Tampoco me van quedando esperanzas para mis delirios de grandeza. La frustración instalada en mi vida se parece a cuando mi abuela decía que en el ómnibus o en la calle le preguntaban si era profesora. Ella era rápida con los números pero apenas había terminado la primaria, pero se vestía con trajecitos de chaqueta y salía siempre con un libro en la mano junto con la cartera. Le alcanzaba con aparentar. La cosa llegaba a extremos mafaldianos, cuando tocaban timbre en la casa para vender algo, y ella abría la puerta y respondía, la señora no está. Yo lo ví, lo juro.
Bueno, eso, nunca le tuve mucho afecto a mi abuela, verla cada día era la confirmación de que mi madre no estaba en mi vida, ni siquiera en mi país. Pero con el tiempo me encuentro en una situación no tan tan diferente a la suya.  Muchas veces lo digo, por no tener la vida de mi madre, terminé teniendo la vida de mi abuela

jueves, 29 de octubre de 2015

crónica demorada de NY

Volví de NY hace tres semanas. Tengo que apurarme antes de que la neblina del ayer se trague las memorias. Te confieso, querido diario, algo inconfesable. Me subí al taxi para Ezeiza esperando la liberación de endocrinas, después al avión, y la cosa no llegaba, y no llegó. No tuve la explosión de alegría que me generan siempre los viajes. ¿Sería el estrés de la amenaza del huracán Joaquin, sería que en realidad mi plan original era ir a Europa en junio y no lo logré, o sería porque estoy deprimida pero soy la deprimida más hiperactiva que conozco, o porque fui sola de viaje, porque la única opción que encuentro para poder dejar a mis hijos y viajar tranquila es, que mi marido se quede en casa con ellos?. No importa la respuesta para esa larga pregunta, porque cuando me bajé del subway y salí en pleno Manhattan en Penn station, y lo ví al Empire State ahí nomás, se me puso la piel de gallina.   Yo quería repetir la sensación única de la primera vez que estuve en Nueva York, la de la fantasía cumplida.
Salí por la calle 34 rumbo al studio que había  alquilado por AirBnb, con el chucho de que no existiera, estuviera alquilado, o con olor a rata por los hámsters que la dueña me había advertido que tenía. Por suerte todo funcionó bien, aunque estaba frente al estacionamiento de bomberos, ambulancias,  y a una cuadra del de los subways. No se puede tener todo. El precio estaba muuuy bien. Y cuando llegué ni siquiera estaban los hámsters que la dueña me había dicho que tenía que cuidar.

Lo venía soñando desde hacía un par de años: ir a NY a The New Yorker Festival, y lo conseguí. Saqué pasaje antes de saber quiénes iban a ser los invitados, y no quedé defraudada. Estuve en una presentación de Junot Díaz, que está en algunos posts de hacer unos tres o cuatro años atrás, cuando leí sus libros y quedé enamorada, aunque es un dominicano que vive en USA, pelado, flaquito, pero como todas sabemos, los escritores enamoran con la palabra.
No sólo lo ví, a la salida del evento (yo estaba con una prima que vive en PA y se vino a visitarme), muy a la rioplatense, fuimos al baño y justo nos lo encontramos en el hall del teatro saliendo solito y tranquilo. En la presentación había hablado mucho sobre inmigración, mucho le habían preguntado sobre su opinión acerca de Donald Trump (él llegó a USA como inmigrante a los seis años, hoy es profesor en Reutgers y premio pulitzer, ves que es como para enamorarse?). Cuando me lo encontré me salió el borbotón de palabras (siempre que estoy contenta y nerviosa y ansiosa me vuelvo una máquina de hablar y no puedo frenarme: le dije, estoy sorprendida, esta charla en Buenos Aires hubiera sido sobre sexo, amor, la voz literaria femenina, los escritores están muy politizados ahora, parecen los latinoamericanos de izquierda luchando por la apertura política en los ochenta. O algo así.
Y en el medio, mientras me firmaba su libro (La maravillosa vida breve de Oscar Wao), mi prima le empezó a decir que se sentía muy identificada como inmigrante (ella y su marido) y con las vivencias de sus hijos totalmente integrados a la sociedad americana...

No me preguntes cómo pero Junot me preguntó,
-y tú cuánto tiempo te quedas por aquí.
Y yo, frente a mi prima también casada y demás, no pude evitar que el protocolo de histeriqueo automático se disparara solo:
-aaah nooo, yo me voy en dos días!! vivo en Buenos Aires pero soy uruguaya blablablablablaaaaaaa

Salí fascinada del Gramercy Theatre, pensando, Junot Díaz me habrá tirado los galgos?  Pero la alegría me duró pocas horas, luego de un rato me pregunté, qué me perdí, qué me hubiera dicho si le decía que me quedaba? si hubiera jugado mis cartas típicas de acosadora sentimental, aquellas de hace décadas atrás? Mirá si me invitaba a la universidad, jeje. Bueno, ni el empire state, ni el brooklin bridge ni la vuelta en bici por Central Park: el momento más top de mi estadía en NY fue ese. Y eso que también estuve en una presentación con Jeffrey Eugenides, y en una entrevista a The Good Wife, Juliana Margulies. Todo en ambiente intimista, a unas pocas filas del escenario.

Como ves no me voy a detener demasiado en contar los paseos que hice, y cómo quedaban interrumpidos diariamente por repentinas entradas a las grandes tiendas de departamentos, de las que salía con bolsas y bolsitas, buscado comprar ropa para mis hijos, y sabiendo que los iba a desilusionar porque ellos me esperaban pensando en juguetes gigantes y drenes con cámaras. Ya sabés como es la cosa, a donde sea que viajes, te llevas a vos mismo de equipaje. 



sábado, 22 de agosto de 2015

35% felicidad, 65% cagazo

( post número 800!!!)

Porque claro, me quiero hacer la superada, la que me propongo nuevos desafíos como subirme a los rollers, como hoy que practiqué otra vez! me temblaban las piernas pero dí mis vueltitas en la pista, cosa que no hice a los veinte  y quizás no la hubiera hecho porque me hubiera dado vergüenza que me vieran patinar mal, y ahora me da igual porque me ven y dicen mirá la vieja chota ésta, pero, that´s not the point. En fin, vuelvo al asunto. Hace tres años me hice escapadita sola  a Barcelona, paré en casa de amiga, luego un par de días sola en Sevilla y después nos rejuntamos para ir a Granada y la Alhambra con ella. Fue todo precioso pero los días de invierno en Sevilla me dieron un poquito de cosita. Y ahora ando en plan de una nueva escapada, sola porque marido tiene que cuidar hijos, es así, entonces yo mucha investigación web, mucho preparativo, ya conseguí studio por Airbnb, una prima puede que caiga un par de días o no, veremos. El sitio no te lo cuento por ahora pero te lo podés imaginar, capital mundial del arte  y la modernidad. Yes. Y bueno, tengo muchas ganas y mucho chucho. Y qué tal si el chucho y la culpa de ir sola y la cosita esa que te da estar sola arruinan todo el plan? Lo bueno, no será mi primera vez in the city. Lo malo, la vez anterior fue hace veinticinco años. Ya me asusta la cantidad de eventos importantes que sucedieron hace veinticinco años, un cuarto de siglo de mi vida como ADULTA. No way las chicas de la pista de rollers me miran y piensan, pero mirá a la vieja chota y torpe subida a los patines