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miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA curva


Pasó el miércoles de una semana cargadita y lo que queda es mucho todavía, pero más esperanzado. Y el ciclo vuelve a empezar, el viernes soy felíz, el sabado sonrío, el domingo a la mañana estoy relajada, pero lentamente a eso de las 4, 5 de la tarde, para qué te voy a contar. Es la curva de la semana. Pero hay otra curva más potente, ya dí la vuelta, no voy a ser más joven, ni más atlética, ni más linda, ni más talentosa, ni más exitosa, no voy a ser ni phD, ni posdoc ni vicepresidenta. Pero hay una cosa que podría ser,
más serena,
será posible?
mmm, no, tampoco

jueves, 12 de julio de 2012

Hoy me atacó más temprano

Hace unos días hablaba de la hora de la loba, pero hoy, en vez de insomnio de madrugada, me agarró en plena vigilia premedianoche, y se me desenrrolló la larga lista de errores, de los pudo-podría-debió-haber-sido-pero-no-fue. Y entonces, acá está el remedio, como esos yuyos que curan todos los males, un poquito de blog por acá, otro por allá, y en un rato, espero haberme olvidado de todo, una vez más

jueves, 5 de abril de 2012

Tiempo libre

No pude evitar despertarme alrededor de las 8, pero bajé con mi notebook abajo del brazo, pensando en desayunar leyendo mi columna favorita de los sábados. Cuando ví que no estaba actualizada,   recién ahí me dí cuenta que es jueves y tenemos un largo fin de semana por delante. Sin escapada. O sin escape.
Tanto tiempo libre me dio para googlear algunos logros científicos de mis ex compañeros de laboratorio, de facultad. Nada como el tiempo libre para bajonearse. Si, soy del equipo de los que no han aprendido a no compararse con los demás. Y no me expliquen ustedes, los del otro lado, cómo lo hacen. Se lo digo a mi hijo Guille todo el tiempo, no te compares con los otros! preocupate por vos mismo!
Tengo la teoría, digamos. Pero la práctica...Mentiras de madre que mis hijos descubrirán pronto?

lunes, 26 de marzo de 2012

espirales eternos (II)

Hace once años,  mis días empezaban a transcurrir en la sala de neonatología con Andrés, no fueron tantos (22) pero todo en esa época pareció eterno. En el medio de todo, teníamos por definir el compromiso de compraventa de una casa que nos había encantado... esta, en la que vivimos todavía. Yo hubiera tirado todo por la borda pero el hombre de la casa decidió seguir adelante, a él nunca le pegó tan mal como a mí, o qué se yo, su natural calma frente al mundo le permitía seguir adelante con el trabajo, las cosas de todos los días como mirar la tele.
La cosa es que hoy, once años después,  fuimos a ver una casa para alquilar, cerca del colegio, otra vez en capital.  Pero la ecuación de alquilar acá y mudarnos allá, no cierra, aunque esta casa es más grande, y más linda, y con más jardín.  Así que quedé un poco desmoronada, los años pasan, el  lío sigue. Otros líos, las idas y venidas al colegio, el tiempo que perdemos todos, los nenes y yo sobre todo, en esas vueltas. Creo que la vida sería mejor allá, pero extrañaría esta casa. Siempre hay que dejar algo atrás cuando hacés una elección, es lo que le digo a mis hijos, pero creo que yo no lo aprendí hasta ahora de grande. Lo aprendí o no?

jueves, 15 de marzo de 2012

pulgares para abajo

En mi vida familiar, esta semana he hecho un esfuerzo grandecito para manejar niños, casa, trabajo, cumpleaños, traslados, y todo equilibrado. Ya pasé la peor parte, mañana viernes es un día fácil.  Pero en mi vida laboral o simplemente en el mundo exterior, puedo sacar la cuenta de tres pequeños detallecitos, comentarios apenas o actos que quizás no estén relacionados con mi persona (pero lo están). Cosas que pasaron y que me dan vueltas por la cabeza, que me atacan en medio de los insomnios que le han dado a Mateo estas últimas noches (no está comiendo bien el pichón). Y yo ahí, sola con mis ideas, me siento juzgada por esos tres pulgares para abajo.
He cambiado en muchos aspectos de mi ser, pero en eso (la inseguridad?) no cambio más.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Y ahora a temblar

Me llamaron nomás, me dijeron que soy la mejor candidata que tienen, porque no me conocen obviamente.  Siempre, siempre me pasa esto, consigo el trabajo que necesito en el momento en que no puedo hacerme cargo como es debido, porque me desborda el hecho de que no tengo una forma sencilla de resolver los problemas de la casa, porque me angustia dejar al más chiquito (el de turno, ahora son dos).  Otra vez sopa