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sábado, 2 de febrero de 2013

De vuelta en formato normal


Fueron días de horizontes enormes, cielos gigantes y redondos, océano por todos lados, sol y viento a patadas y algunas tormentas fulgurantes. En contraste, los espacios interiores de mi vida de vacaciones eran un poquito angostos, cocinita, bañito, camas marineras chocando unas contra otras, valijas en el piso. Internet en formato smartphone, garroneando wi-fi en algún restaurant (no daba para postear), y alguna que otra vez, con roaming de datos habilitados (no quiero ver la cuenta de Claro de este mes, ya sé).
Anoche llegamos a casa (con treintaysietegrados, fresquito) y recuperamos el espacio interior, las paredes se ensancharon a mi alrededor y la pantalla de entrada al ciberespacio volvió a su tamaño más cómodo.   Los cuentos de las vacaciones serían muchos, seguro voy a contar algo aunque ahora me haga la misteriosa.  Aunque casi podría alcanzar con una repetición de mi primer post en blogger (marzo de  2009). Pero no, aunque se parecen, las vacaciones con cuatro hijos y más trabajo me salieron más fáciles que cuando eran tres (pero uno era un baby de ocho meses).  Como todo en esta vida, se trata de un cambio en las expectativas: me llevó unos años entender que las vacaciones en familia son sólo un cambio en las condiciones de trabajo! pero ojo, no es que sea una negativa (que lo soy, quién lo duda), lo importante es que lo pasé bien. En la próxima te cuento los detalles

jueves, 16 de diciembre de 2010

Efecto vacaciones


El primero y obvio, el despelote de los horarios. El segundo, visitas, programas, paseos. Pero al final el efecto uno anula al efecto dos, de tanto despelote y programas, hoy ya están todos agotados, en la cama y cayendo dormidos a las 21.30 y yo me voy a ver la nueva temporada de Dr. House