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domingo, 25 de agosto de 2013
Entre Sarah Jessica y una tesis de doctorado
Está en algún renglón perdido de mi Twitter list. Una socióloga joven, sin hijos (seguro), que hizo su tesis de doctorado sobre ¨la construcción de la maternidad en la clase media de (la ciudad de) Buenos Aires¨. Y parece que ahora está haciendo el posdoc sobre lo mismo, pero en la provincia. No quiero ser prejuiciosa pero sí, desde que leí ese artículo (y no la tesis) ya tengo ganas de encajarle uno de mis tan practicados golpes de body combat en pleno maxilar. Asumo que se va a tratar del estereotipo de la madre-reina-hot & sexy, de siliconas, cejas depiladas, mucho Maiami y animal print, con bastante gimnasio encima, la mucama atrás y los niños centrifugados entre el cumpleaños del pelotero, las clases de tae kwon do, piano y ballet, el inglés sublingual. Algo así. En una de esas no, pero qué te apuesto a que sí.
Por otra parte, el viernes a la noche ví I don`t know how she does it , con Sarah Jessica Parker. No la había visto en su momento porque me dejé llevar por la crítica del lugar común, y de cómo un buen libro una vez más era convertido en una mala película. Así que como no tenía grandes expectativas para la tele, me divertí viéndola, obvio, haciendo mi análisis interior que justo justo coincidía con el preconcepto de la tesis que te conté. Ahí estaban Carrie Bradshaw y Joan de Mad men, por decirte, en su versión mamis super multi tasking, que al final hacen todo bien en el trabajo a pesar del quilombo familiar (no como yo), contrapuestas a otras dos boludas que sólo se dedican a ir a buscar a los niños al colegio y se pasan el día en el gimnasio, y además, nadan en guita. Mientras discutía con mi marido si la peli se parecerá a la tesis de esta chica, y si ella también se habrá centrado en estereotipos exagerados como estos dos, cuando en realidad lo que existe es un amplio espectro de mujeres, hijos, maternidades, trabajos, situaciones económicas y carreras profesionales o no, o a medio realizar, la respuesta del hombre de la casa fue
- bueno, tantos estereotipos no hay, a lo sumo existirán cinco grupos diferentes
Así no se puede
domingo, 3 de junio de 2012
LA hora dura
Domingo, cinco de la tarde y empieza la cuesta abajo total, el vuelco brutal del fin de semana a la realidad lunes-a-viernes. Vengo de buscar a Guille en casa de un amigo, volvió con cara de orto, gritos y escándalo porque se quería quedar más tiempo: está allí desde ayer. Me encuentro discutiendo amargamente a veces con él. Supongo que está equivocadísimo y sin embargo, pasa.
En el otro extremo, la semana pasada nos fuimos tres días de viaje con el hombre de la casa, todo un hito para esta familia. Los nenes se lo bancaron bien, se quedaron con la abuela paterna y la empleada. Nunca había dejado yo a ninguno de mis otros hijos tantos días a la edad de dieciseis meses como tiene Mateo ahora. Dejé sorpresitas para los grandes, una por día. Cuando volvimos, nos esperaron como locos de contentos. Agus se vino primero hasta mí y me abrazó, no me soltaba y en eso llegó atrás Mateo, todo chiquito. No podía soltar al otro así que lo dejé seguir hasta el padre. Se abrazó a él, muy fuerte. No lo soltaba. Tanto no lo soltó que cuando yo me quise acercar, no me quiso abrazar, y siguió así por casi el resto del día. Después volvimos a las buenas migas pero siento que desde que volví, mi bebote ya no es más mío. Ahora está enloquecido con el padre. Por un lado es un alivio, por el otro, me angustia. Por el otro, me arrepiento de cosas que no hice, como irme a encontrar con mis amigos de Montevideo, un par de meses atrás, en una reunión especial. Y cuando miro a Guille que con nueve años ya es un angry teenager (casi), me pregunto si no es mejor hacer como esas madres del colegio que se la pasan viajando (bah, no es que yo pueda hacerlo, pero en la medida de lo que puedo, me cuesta terriblemente hacerlo).
Preguntas sin respuesta para un domingo a la tarde. Mientras tanto, la lucha continúa.
En el otro extremo, la semana pasada nos fuimos tres días de viaje con el hombre de la casa, todo un hito para esta familia. Los nenes se lo bancaron bien, se quedaron con la abuela paterna y la empleada. Nunca había dejado yo a ninguno de mis otros hijos tantos días a la edad de dieciseis meses como tiene Mateo ahora. Dejé sorpresitas para los grandes, una por día. Cuando volvimos, nos esperaron como locos de contentos. Agus se vino primero hasta mí y me abrazó, no me soltaba y en eso llegó atrás Mateo, todo chiquito. No podía soltar al otro así que lo dejé seguir hasta el padre. Se abrazó a él, muy fuerte. No lo soltaba. Tanto no lo soltó que cuando yo me quise acercar, no me quiso abrazar, y siguió así por casi el resto del día. Después volvimos a las buenas migas pero siento que desde que volví, mi bebote ya no es más mío. Ahora está enloquecido con el padre. Por un lado es un alivio, por el otro, me angustia. Por el otro, me arrepiento de cosas que no hice, como irme a encontrar con mis amigos de Montevideo, un par de meses atrás, en una reunión especial. Y cuando miro a Guille que con nueve años ya es un angry teenager (casi), me pregunto si no es mejor hacer como esas madres del colegio que se la pasan viajando (bah, no es que yo pueda hacerlo, pero en la medida de lo que puedo, me cuesta terriblemente hacerlo).
Preguntas sin respuesta para un domingo a la tarde. Mientras tanto, la lucha continúa.
jueves, 10 de mayo de 2012
23:53
Es la hora en la que acaba de empezar el silencio en la casa. Si me acuesto, cuánto ruido hará el barullo que tengo en mi cabeza, despertará a algún pichón?
El hombre de la casa está de bussiness trip, otra vez. Yo, apechugando (y mirá que me quedó poca después de tanto amamantar, me cachoendié). Y te parece que justo ahora me suba el volúmen de los cuestionamientos existenciales? a ver si doy con el botón de MUTE de mi cabeza. Aay, si lo hubiera encontrado unos años atrás...
El hombre de la casa está de bussiness trip, otra vez. Yo, apechugando (y mirá que me quedó poca después de tanto amamantar, me cachoendié). Y te parece que justo ahora me suba el volúmen de los cuestionamientos existenciales? a ver si doy con el botón de MUTE de mi cabeza. Aay, si lo hubiera encontrado unos años atrás...
jueves, 8 de marzo de 2012
Cambios
No sé si se nota pero en el blog no me la paso hablando de mis hijos todo el tiempo, me creés? dejo espacio para otras cosas y a veces veo que no cuento los mil detalles de locura de cada día, desde la lucha de la mañana con todos y cada uno de mis hijos (y marido?), después la lucha con el tránsito, los horarios, las comidas, el trabajo que está quedando medio descuidado por momentos, en medio del huracán de la vuelta al colegio, la hora de salida y a cerrar el ciclo del día terminando con la hora del baño, en paralelo al ajuste de lo que falte de la comida y aledaños como tender la mesa, seguido por el gran pugilato de la cena familiar, intentar que todos se queden en su lugar, coman postre, no vuelvan a la computadora, sigan su camino hacia los dormitorios... Bueno, esa es la razón, ahí está. Son tantos los detalles que mi ansiedad me impide desparramarlos. Y es aburrido. Pero entre detalles grandes y chiquitos, mi bebito ya camina, desde hace unos diez días, será porque es el último o porque es algo que se va logrando gradualmente, creo que no lo comenté en el blog, será que la vida real no me deja tiempo para pensar en el blog, y no quiero entrar en el detalle de qué tan cansada estoy cuando hace una semana que empezaron las clases. El hombre de la casa se fue de viaje, volvió, esta semana he contado con él a la mañana, se está portando mejor, pero a la noche siempre llega tarde. Y ahora se va otra vez, otra semana, lo peor, este es un viaje de placer, bien merecido, pero se va otra vez a un campeonato de basket amateur. Y bué, yo sigo sumando millas para mi futuro viaje sola a alguna parte, que no sé si concretaré en la próxima década. Esperemos que sí. Y en el medio de todo eso, mi chiquito Mateo que camina y entonces hoy lo llevé a un cumple de un amiguito de Agustín, y ahí estaba él, paseando de una punta a la otra del salón. Lo mismo antes, en el colegio, mientras esperábamos que saliera Guille, andaba Mateo caminando solito de un lado para otro del patio de recreo. Es todo un cambio cuando dejás de perseguir al bebe que gatea para perseguir al nenito que camina. Lindo cambio.
jueves, 26 de enero de 2012
demasiado miedo
Pasé una tarde preciosa con Paula poeta, pero sin embargo estoy congelada. Mi hijo de tres años me contó durante la cena, que encontró al bebe, al borde de la pileta ¨mojándose los piecitos¨ mientras yo no estaba en casa. La descripción del asunto que tuve entre mis tres hijos es un poco confusa. Me falta la explicación de V que es super responsable, pero sin embargo no me contó qué o cómo pasó hoy, por qué ella estaba arriba y el bebé solo abajo, si alguno de los nenes abrió la reja del patio o qué. Unos segundos de diferencia entre la vida y la muerte. Esta noche podría haber sido un abismo de dolor. Sé que no pasó nada pero estoy abrumada por el miedo. Si, ya sé, lo único que puedo hacer es tomar más precauciones cuando tenga que salir. Ya se me aliviará el susto, pero ahora es ahora.
sábado, 10 de abril de 2010
sabado enfermito

Amanecimos con tres niños pillados, eso da seis sabanas y tres acolchados más tres piyamas enteros para lavar. Menos mal que tengo empleada! y el otoño ya instalado, con ese aire frío y el sol que no sirve para nada a esta hora de la mañana... Tendré que enchufar el secarropas y contaminar el mundo un poco más...
Una buena! gracias a la desorganización estructural de este país, ayer pude presentar el cuento al concurso, porque no me había equivocado: ciertamente, ellos habían publicado como límite el 10 de abril !!!!. Lo cual no quiere decir que mi cuento sea bueno, sino que logré cumplir con mi meta. Que no está tan mal.
Ah, además del pis, la cuenta da, uno con fiebre, uno con conjuntivitis (still), tres con dolor de cabeza... ahora nos vamos de excursión al coto y la clínica olivos que no es nada chic, será por eso que ahí la doctora me llama ¨princesa¨ ??? Qué piña le daría...
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